El aumento de los precios y el futuro de la energía: ¿qué nos depara el futuro?
En 2016, Chile vivió un momento histórico cuando una licitación eléctrica logró reducir los precios en un 63 %. Las autoridades de entonces aseguraron a la población que las tarifas eléctricas bajarían un 20 % para 2021. Sin embargo, estas promesas no se cumplieron, y hay varios factores que explican esta discrepancia.
A pesar del importante crecimiento del sector de las energías renovables, no se prevé ninguna reducción de las tarifas eléctricas durante esta década. La deuda de más de 6.500 millones de dólares de las empresas generadoras de energía y la falta de infraestructuras para transportar la energía renovable —principalmente solar y eólica— hasta los principales centros de consumo son factores clave que influyen en estas perspectivas.
En lo que respecta a la estabilización de las tarifas, se ha comprometido un total de 7.212 millones de dólares estadounidenses, repartidos entre diversos fondos y gravámenes. La proporción de contratos de energías renovables no convencionales (NCRE) sigue siendo baja, ya que solo representa el 23 % de los contratos actuales. Las NCRE han contribuido a mitigar el aumento de las facturas de electricidad y, a medida que entren en vigor los contratos basados en estas energías, se alcanzará el objetivo de proporcionar energía segura y limpia a precios competitivos.
Se calcula que los ajustes en las tarifas eléctricas para los clientes regulados ascenderán al 57 % para los hogares y al 39 % para las empresas. Este aumento tiene repercusiones en la inflación, lo que pone en peligro los costes de producción y logística, afectando a los márgenes. Según el Banco Central, el impacto previsto sobre la inflación a un año debido al aumento de las tarifas eléctricas se estima en 145 puntos básicos, de los cuales 122 son directos y 23 indirectos, lo que explica el efecto indirecto (repercutir de los mayores costes empresariales, indexación de precios a la inflación pasada, cambios en el poder adquisitivo de los hogares, efecto de sustitución, entre otros).
Por ejemplo, el sector minero, principal fuente de ingresos de Chile, experimentará un aumento significativo, lo que supone una diferencia del 19 % en comparación con las operaciones mineras de otros países. En 2023, el costo 107 dólares estadounidenses por MWh, mientras que en otros países productores de cobre el costo medio por hora costo 90 dólares estadounidenses. Además de las costo para las empresas del sector, existe preocupación por cómo esto podría afectar a los nuevos proyectos de inversión.
El primero de los tres aumentos de las tarifas eléctricas entró en vigor en julio de 2024. Esta medida tuvo repercusiones sociales y políticas inmediatas, pero aún no ha concluido.
El mercado eléctrico de Chile se caracteriza por ser un monopolio natural, regulado por organismos como la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) y el Ministerio de Energía. Existen importantes barreras de entrada, como la inversión necesaria y la necesidad de contar con un número considerable de clientes para que el negocio resulte rentable para las distintas partes interesadas, lo que hace que resulte más ventajoso que haya un número reducido de proveedores.
Componentes del mercado eléctrico chileno
El mercado eléctrico se divide en tres segmentos principales: generación, transporte y distribución. La generación, que representa aproximadamente el 70 % del costo final, corre a cargo de empresas que producen electricidad utilizando diversas fuentes, como la energía hidráulica, eólica, solar y el carbón. El transporte, que supone el 20 % del costo final, se encarga de llevar la energía desde los puntos de generación hasta las ciudades. Por último, la distribución, que representa solo el 10 % del costo, suministra la electricidad directamente a los hogares.
Necesidades energéticas de las empresas en Chile
A primera vista, podría parecer que solo costo relevante, pero muchos directores generales y financieros expresan necesidades adicionales, como el control y la elaboración de informes, el asesoramiento continuo, la definición de estrategias de compra, la negociación de contratos y la reducción o cobertura de riesgos.
En ERA Group, contamos con experiencia en innumerables proyectos de optimización de la adquisición y el consumo de energía, un valor que hemos transmitido a nuestros clientes.






























































































