El silencio operativo del verano representa la mayor muestra de productividad para un director ejecutivo. Mientras gran parte del mercado está paralizado, los líderes visionarios aprovechan estas semanas para hacer lo que el caos del día a día no permite: reflexionar críticamente. No se trata de trabajar más, sino de evaluar si la dirección actual es la más rentable.
Durante este período, me centro en analizar qué procesos nos hicieron perder tiempo el año pasado y qué prácticas "hereditarias" ya no tienen sentido en nuestra estructura actual.
¿Qué decisiones estratégicas están tomando, gracias a la calma de esta temporada?
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