Publicado el:
24 de octubre de 2025
Durante años pensé que el secreto estaba en medirlo todo.
Cada KPI; cada gasto; cada porcentaje.

Hasta que leí "Mide lo que importa" de John Doerr. Buscaba un método para organizar objetivos y encontré algo mucho más importante: un propósito.
El libro explica los OKR (Objetivos y Resultados Clave); una forma de alinear los esfuerzos con los resultados. Pero lo que más me impactó fue una idea simple: "Medir sin un propósito es como perder el rumbo con una hoja de cálculo perfecta".
Desde entonces, cada vez que ayudo a una empresa a optimizar costes o revisar procesos, hago una pausa antes de abrir Excel:
👉 ¿Realmente importa lo que vamos a medir?
👉 ¿Nos acerca al impacto que queremos lograr o simplemente a una meta vacía?
Porque medir es útil; pero solo cuando se sabe por qué.
¿También sientes que a veces medimos demasiado y comprendemos demasiado poco?






























































































