El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) se creó para atraer capital a gran escala en proyectos estratégicos. Sectores : minería; energía; infraestructura; tecnología; acero; turismo; y silvicultura.
Hasta ahora, según lo que hemos leído, se han presentado 20 proyectos por un valor de 34.422 millones de dólares: el sector minero representa el 65 % del importe total de las inversiones propuestas, seguido del sector energético, que representa el 33 %. El resto corresponde a iniciativas en los sectores siderúrgico y de infraestructuras.
Ya se han aprobado siete proyectos y hay más en camino.
Pero más allá de los titulares, existe una realidad para quienes obtienen el estatus RIGI: - Beneficios fiscales; - Tipos de cambio; - Aduanas; - Depreciación acelerada y previsibilidad durante 30 años; según la ley.
¿Ha considerado si es usted, directa o indirectamente, proveedor de una "empresa RIGI"? ¿Qué beneficios le reporta esto?
Porque las empresas declararon impacto (trabajadores; proveedores; desarrollo) para que sus proyectos se acojan a RIGI: construcción; transporte; mantenimiento; servicios industriales; tecnología; restauración y más.
Cada contrato exige previsibilidad, cumplimiento y eficiencia fiscal. Si su estructura no está alineada, no podrá competir.
En resumen: RIGI no solo beneficia a las "grandes inversiones". Es una oportunidad para quienes saben adaptarse a los estándares impuestos por el nuevo régimen: trazabilidad, cumplimiento, sostenibilidad y control de costes.






























































































