Guatemala tiene la inflación más baja de Centroamérica: 2,27% en junio de 2026.
Sin embargo, los directores financieros con los que hablamos en la región siguen sintiendo una presión sobre los costes que esa cifra no explica.
¿Cómo es esto posible? Porque la inflación medida por el Banguat no es la misma que la que afecta el costo operativo de una empresa que importa combustibles, materias primas o equipos.
El tipo de cambio estable del quetzal es una auténtica ventaja competitiva, y es algo que nosotros en ERA Group valor como indicador. Reduce la incertidumbre del tipo de cambio y permite una planificación de inversiones a largo plazo con una claridad que pocas economías de la región ofrecen.
Pero el problema es otro: la "inflación importada" —los precios internacionales del petróleo crudo, el flete marítimo y las materias primas cotizadas en dólares— opera en un plano distinto al del IPC. Y Banguat ya proyecta que la inflación cerrará el año en un 4,05%, casi el doble de la cifra de junio.
En las empresas medianas de Guatemala a las que hemos acompañado, la presión más difícil de detectar no proviene de las materias primas principales, sino de categorías secundarias que llevan 24 meses sin una revisión seria: servicios de telecomunicaciones, contratos de logística, seguros y suministros industriales. Categorías que, en conjunto, pueden representar entre el 12% y el 18% del costo operativo total.
En la agroindustria, la dinámica es diferente, por supuesto. Pero la tendencia que hemos visto en ERA Group es consistente: el mayor ahorros No surgen de grandes reestructuraciones. Surgen de revisar lo que nadie ha tocado.
La estabilidad macroeconómica no sustituye la auditoría interna de costes. ¿Ha elaborado un mapa de los gastos de su empresa en cada categoría y ha comprobado si ese precio sigue siendo competitivo?
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